Muhammad VI (1360 – 1362 / 761 – 763)

Conocido como Abu Said el Bermejo por los cristianos y el usurpador según Ibn al-Jatib, nació el 18 de marzo de 1333 su nombre completo era Abu Abd Allah Muhammad ben Ismail ben Muhammad ben Faray ben Ismail ben Nasr.

Ibn al-Jatib lo describía así:

“Era un hombre nervioso, aquejado de tics, de costumbres disolutas, orgulloso, ambicioso de maneras groseras y de porte descuidado. Iba a pie, con la cabeza descubierta a través de las calles de Granada con una vieja pelliza deshilachada y raída. Se apoyó en la gente de su bando, a los que procuró ventajas y permitió desmanes”.

Estableció estrechas relaciones con Pedro IV de Aragón, dejando de pagar tributo a Castilla. Cómo era de esperar Pedro I no permaneció impasible, por lo que desde finales de 1361 apoyó al depuesto Muhammad V y comenzaron los ataques contra Muhammad VI, estos ataques eran apoyados por los Meriníes que también eran partidarios de Muhammad V, el cual partió desde Fez el 21 de agosto de 1361 / 17 de sawwal de 762 con rumbo a al-Andalus, instalándose y gobernando en Ronda que estaba bajo control meriní.

Desde allí junto a Pedro I lanzaron ataques al reino de Granada al fin de sumar comarcas y partidarios de cara a su entrada en Granada.

En 1361 derrotaron a las tropas en granadinas en Belillos persiguiéndolas hasta las mismas puertas de la ciudad, en Pinos Puente. Junto a Castilla atacaron Iznajar y Coria, las cuales pretendía quedarse Pedro I, por lo que Muhammad V abandonó y volvió a Ronda.

Por su parte los castellanos siguieron atacando a Granada por su cuenta, haciéndose con fortalezas como Benamejí y Cañete la Real, entre otras.

Mientras Muhammad V se hizo con otras plazas en su camino a Málaga.

No tardaron en llegar estas noticias a la Alhambra, al conocerlas, Muhammad VI huyó el 13 de abril de 1362 / 17 de yumada II de 763, en dirección a Castilla donde esperaba que Pedro I lo apoyara para recuperar el trono, pero en cambio éste lo ejecutó el 27 de abril junto a sus seguidores, sus cabezas fueron enviadas a la Alhambra, en donde ya había entrado Muhammad V.

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