Yusuf I (1333-1354 / 733-755)

Era el hijo menor del sultán Ismail I, nació el 29 de junio de 1318 y accedió al trono el 26 de agosto de 1333 de la mano de Ridwan, que se convertiría en poderoso e importante visir asumiendo también la jefatura del ejército. Inicio su sultanato tras el asesinato de su hermano Muhammad IV, bajo la tutela de su abuela Fátima debido a su corta edad, tan sólo quince años.

Yusuf I adopto la kunya Abu l-Hayyay, que también utilizaron los demás sultanes con el nombre de Yusuf.

Llevó el reino a su apogeo político, cultural y económico, labor que continuó su hijo Muhammad V.

Una de las primeras decisiones que tomó fue la expulsión de la familia Banu b. Abi l-Ula y sus descendientes, familia que había asesinado a su hermano Muhammad VI. Esta expulsión incluía al jefe de los guerreros magrebíes (sayj al-guzat), nombrando en su lugar al meriní Yahya b. Umar b. Rahhu.

En 1334  firmó una tregua conciliando a los tres reinos enfrentados, Castilla, Granada y Fez. Igualmente inició negociaciones con Aragón adhiriéndose Alfonso IV al tratado firmado con Castilla y Fez un año antes. Pedro I el Ceremonioso prorrogaría este acuerdo a su llegada al trono de Aragón en 1336.

Aún así Castilla y Fez tenían intereses opuestos, por lo que ambos reyes, Alfonso XI y Abu l-Hasan, desarrollaron cada uno su flota en el Mediterráneo, uno con objeto de impedir la entrada de Benimerines en la Península y el otro para saciar su aspiraciones expansionistas.

Al final la balanza se inclinó hacia el lado Meriní, en abril de 1340 destruyeron la flota cristiana en aguas de Algeciras. Mientras tanto, en 1339, los nazaríes tomaban Carcabuey.

Los meriníes asediaron entonces Tarifa, a lo que los cristianos respondieron y se produjo una gran batalla el 30 de octubre de 1340, la batalla del Río Salado o la de Tarifa según fuentes árabes. Alfonso XI ayudado por el rey de Portugal, su cuñado Alfonso IV, derrotaron a Abu l-Hasan, el cual se retiro cruzando el estrecho mientras que Yusuf lo hacía con dirección a Granada.

El ejército cristiano atacó plazas fronterizas haciéndose con ellas, Alcalá de Benzaide, actualmente Alcalá la Real, Priego y Benamejí. Pero la plaza más codiciada era Algeciras. En 1342 con ayuda de tropas llegadas desde toda Europa se inició un asedio que no fue posible levantar por los nazaríes cayendo en manos de Castilla. En 1344 se firmaría una tregua por diez años.

Durante esta tregua Yusuf I aprovecho para impulsar la construcción de la Alhambra y de la propia ciudad, se fundó la Madraza y en Málaga se construyó su castillo.

Inició relaciones diplomáticas con El Cairo mameluco, con objeto de que aportaran tropas para luchar contra los cristianos, resultando éstas estériles.

Por otro lado, Alfonso XI una vez encontró el momento volvió a poner en marcha su afán expansionista, rompiendo la tregua firmada al intentar conquistar Gibraltar en 1349, tan sólo la Peste Negra consiguió frenarlo, en marzo de 1350 murió junto bastantes de sus hombres.

Su heredero Pedro I, volvió a firmar un acuerdo de paz con Granada, el cual fue motivo para el enfado de los meriníes que exigieron la entrega de los príncipes meriníes rebeldes que se habían refugiado en la Alhambra. Al final estos recurrieron a Castilla para que les facilitaran tropas para atacar el sultán benimerín.

Yusuf I conservó todo el territorio del reino y proporcionar un periodo de paz y prosperidad en todos los aspectos de la cultura.

Murió el domingo 1 de sawwal de 755, 19 de octubre de 1354, a manos de un esclavo de sus caballerizas, durante la última prosternación de la oración de id al-Fitr, fiesta de la ruptura del ayuno.

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