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Washington Irving

 

 

Nueva York, 3 de abril de 1783 – Tarrytown, Wetschester, 28 de noviembre de 1859.

Fue el menor de once hermanos. Su padre era un rico comerciante escocés y su madre una inglesa nieta de clérigo. Ambos sentían gran admiración por el general George Washington (primer presidente de EE.UU.), por lo que en su honor bautizaron a su hijo con su nombre. Desde pequeño desarrolló una gran pasión por los libros y, aunque sus intereses iban más bien por el camino del periodismo y la literatura, emprendió y concluyó estudios de Derecho, aunque no ejerció sino durante poco tiempo.

Entre 1804 y 1806, viajó por Europa visitando Marsella, Ginebra, España, Sicilia. Volvió a Nueva York en 1806 y fundó una empresa comercial con sus hermanos.

Fue a España llamado por el embajador de su país para que estudiara en El Escorial los documentos relativos al descubrimiento del Nuevo Mundo (1826–1829). Este encargo constituyó el comienzo de su carrera diplomática. Entre 1829 y 1832, bajo la presidencia de Andrew Jackson, Irving fue nombrado secretario de la legación norteamericana, y más tarde será ascendido a embajador de los Estados Unidos en Madrid (1842–1845).

Sus largas estancias en España le llevaron a conocer profundamente la historia y la literatura española y a identificarse de tal modo con su espíritu, que llegó a ser un hispanista de la más alta calidad, y seguramente el primero en la historia de su país. Fruto de su actividad como hispanista fueron The Life and Voyages of Christopher Columbus (Historia de la vida y viajes de Cristóbal Colón, 1828), Chronicles of the Conquest of Granada (1829), Voyages and Discoveries of the Companions of Columbus (1831) y sus celebérrimos y harto traducidos Cuentos de la Alhambra (Tales of the Alhambra) (1832), donde refunde para el público inglés las más conocidas leyendas hispanoarábigas sobre el Castillo Rojo. Se le deben además Legends of the Conquest of Spain, (1835).

En 1848 fue nombrado presidente de la Biblioteca Astor, cargo que abandonaría en 1859 a causa de sus achaques. Sin embargo pudo aún elaborar las biografías de Oliver Goldsmith (1849) y de George Washington (1855–1859), también éxitos de venta.

Murió rodeado de su familia en Tarrytown (estado de Nueva York), el 28 de noviembre de 1859, en su mansión de Sunnyside, que ahora es museo y casa histórica. En ese día de noviembre Nueva York cerró sus puertas y 150 carruajes en procesión fúnebre y más de 1000 personas esperaron su último paso. Está sepultado en el cementerio de Sleepy Hollow, la aldea de sus más conocidos cuentos.

 

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