Origen de Granada

Existen datos y descubrimientos arqueológicos suficientes como para poder decir, casi con toda seguridad, que el primer asentamiento musulmán en Granada se produjo sobre lo que fue la antigua Iliberis ibero-romana. A este lugar le llamaron Qastiliya, pues utilizaron un antiguo castillo romano como residencia de los primeros reyes granadinos.

Por entonces, Granada, era una cora (provincia) del califato de Córdoba, llamada Ilbira, cuya ciudad fundó Abd al-Rahman I (756-788), en donde existían dos grandes asentamientos, uno era el mencionado Qastiliya que se encontraba en las faldas de Sierra Elvira, cerca del actual Atarfe, y el otro era Garnata, que sí corresponde con el actual emplazamiento, y que en textos árabes antiguos aparece como Garnata al-Yahud, Granada de los Judíos, por lo que posiblemente el origen de la Granada que conocemos actualmente, este en lo que hoy es el barrio del Realejo.

Pero los musulmanes a su llegada se establecieron posiblemente en la colina en donde hoy se encuentra el Albayzin, aproximadamente en la zona de San Nicolás.

En este lugar los primeros reyes ziríes reconstruyeron un viejo castillo al que se le conoció como Qasbat Garnata, Alcazaba de Granada, que fue la residencia real hasta que los Nazaríes, ya en el siglo XIV, la trasladaron a la colina de la Sabika, en donde se había construido la Alcazaba de la Alhambra, al parecer también sobre un antiguo emplazamiento romano. A partir de entonces se le empezó a conocer a la primitiva residencia como al-Qasba al-Cadima, Alcazaba Vieja.

¿Por qué desapareció Ilbira y se trasladó a Garnata?

Como consecuencia de las luchas internas que se producen tras el derrumbe del califato de Córdoba, en Valencia los partidarios de restaurar el califato con un descendiente omeya, al que se le conocería como al-Murtada, organizan un ejército para expulsar de Córdoba a los hammudies.

Los hammudies se apoyaban principalmente en tribus bereberes, entre las cuales habían repartido el territorio, creando así los Reinos de Taifas, de todas estas tribus, la más poderosa era la de los sanhayas, a quienes habían adjudicado Ilbira, con Zawi ben Zirí al frente. Así pues, este ejército dirigió la expedición contra ellos, pero los ziríes, como precaución, habían trasladado la sede del poder a otro emplazamiento más seguro, siendo Ilbira arrasada y viéndose su población obligada a emigrar a Garnata, estableciéndose alrededor de la Qasbat Garnata.