Muhammad III (1302 – 1309 / 701 – 708)

Nació el 15 de agosto de 1257, y no accedería al trono hasta los 44 años, en 1302, obtuvo el sobrenombre de al-Majlu, el Destronado, pues fue apartado del poder.

Uno de los primeros problemas con los que se enfrentó fue la sublevación del wali de Guadix, pariente suyo, Abu l-Hayyayben Nasr, sublevación que fue aplacada rápidamente y ejecutando a su instigador.

Continuó con la política de campañas militares contra Castilla iniciadas por su padre, entre otras asedió y conquistó Bedmar (al-Mansar).

En febrero de 1303 Jaime II le propone una tregua de un año, al ver como es acosado por granadinos y castellano.

Igualmente mantuvo e intentó afianzar las relaciones con los Benimerines enviando al sultán Abu Ya´qub arqueros y soldados para intervenir en el asedio de Tremecen.

En 1303 pactó con Castilla una paz de tres años, aún teniendo una posición militar favorable, sometiéndose a vasallaje y pago de tributos.

Como consecuencia, el acuerdo no sentó nada bien, el sultán Abu Ya´qub envió de regreso a los soldados y arqueros enviados por Muhammad III.

Puesto que en la Península había conseguido la paz con Castellanos y Aragoneses, cruzó el estrecho para hacerse con el control de plazas del norte de África, declarándose Señor de Ceuta en 1307.

Pero Ceuta era demasiado importante como para que las demás potencias la dejaran en manos Nazaríes, así poco después se aliaron Castilla, Aragón y los Benimerines contra Granada para arrebatarle Ceuta.

Por otro lado Castilla y Aragón planeaban conquistar y repartirse el Reino de Granada.

Así, con una situación nada favorable para el Reino, el 14 de marzo de 1309 se produce una conspiración en el interior de la corte, por lo que se le obliga a abdicar en favor de su hermano Nasr.

Fue trasladado a Almuñécar hasta noviembre de 1310, que fue de nuevo llevado a Granada para que ocupara el trono debido a una enfermedad del sultán, una vez recuperado éste se le lleva de nuevo a Almuñécar, donde fue asesinado el 21 de enero de 1314 puesto que representaba un peligro para el sultán. Este asesinado fue el primero, de lo que luego se convertiría en una “costumbre” pues nueve de los veinticuatro sultanes, serían asesinados, además de los que murieron en extrañas circunstancias.

Era gran aficionado a la poesía componía casidas, algunas de las cuales ha conservado Ibn al-Jatib. Debido a esta afición sufría una enfermedad en los ojos debida a las largas vigilias y lectura nocturna.

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