Muhammad I (1232 - 1273 / 629 - 671)

Nació en Arjona (Jaén) en 1195, el mismo día que el rey almohade Jacub Almanzor conseguía la mayor victoria de los musulmanes españoles en una batalla contra el ejército de Alfonso VIII en Alarcos.

Creció en tierras fronterizas de Jaén, en donde eran habituales las escaramuzas entre ambos bandos, alternaba su dedicación a la agricultura con la defensa de la frontera.

Ya muy joven se hizo muy conocido entre los caballeros de ambos bandos por su participación en justas o torneos.

El joven al-Ahmar era educado y prudente, valiente, de buenas maneras. Era admirado por jóvenes y viejos, hombres y mujeres, incluso por los cristianos. Se dice que era guapo, de buena presencia.

Abu ´Abd Allah Muhammad ben Yusuf ben Muhammad ben Ahmad ben Muhammad ben Jamis ben Nasr ben Qayb al-Jazravi al-Ansari, tomó el laqab honorifico de al-Galib bi-Llah, “el Victorioso por Dios”. Aunque se ha conocido más por el sobrenombre Ibn al-Ahmar, el Hijo del Rojo, fue el nombre que utilizó para su denominación y en sus escritos, convirtiendo el rojo en el color de su emblema y vestimenta.

Estableció su residencia en Granada donde inició la construcción de una alcazaba llamada La Roja, al-Hamra, La Alhambra. “En nuestra opinión este es el motivo por el que se conocía a esta fortaleza como la roja, pues en realidad se trataba de la Fortaleza del Rojo, aunque existen otras versiones, para nosotros menos creíbles, como por ejemplo, que el nombre de La Alhambra se debe al color de sus murallas y torres, pero si tenemos en cuenta a Ibn al-Jatib en su descripción de Granada, dice que torres y almenas encaladas relucen sobre la colina de La Sabika.

Como hemos dicho tras su proclamación como emir de los musulmanes el 26 de ramadán de 629, 16 de julio de 1232, extendió s autoridad más allá de Arjona, llegando ese mismo año a Guadix, Baza y Jerez del Marquesado.

Al año siguiente, 1233, se hace con Porcuna y Córdoba, aunque ésta última volvería voluntariamente bajo el control de Ibn Hud debido a la dureza y rigor que Ibn al-Ahmar aplicaba en sus dominios.

Hacía 1234/35, 1235/36 según otros autores, se incorpora Sevilla, aunque sólo permanecería durante un mes, volviendo después bajo la influencia de Ibn Hud.

En 1234 el califa ´abbasi de Bagdad nombra como máximo dirigente a Ibn Hud, otorgándole el título de al-Mutawakkil, esta investidura tiene lugar en Granada en junio/julio de 1234, sawwal de 631.

Ibn al-Ahmar juzgó oportuno reconocer como emir a Ibn Hud y someterse. Este hecho produjo la paz entre ambos y el reconocimiento de Ibn al-Ahmar como Señor de Arjona, Jaén y Porcuna.

En 1236 Ibn al-Ahmar, junto a Fernando III firmaron una tregua con Ibn Hud en la conquista de Córdoba, con lo cual al-Ahmar recibía parte del tributo que Ibn Hud debía pagar a los cristianos.

El poder de Ibn Hud se iba debilitando debido a fracasos militares y políticos, y territorios bajo su dominio se iban sublevando contra él.

En Granada un grupo de notables se hace con el poder y ejecutan al Gobernador de Ibn Hud, entregando la ciudad a Ibn al-Ahmar. En mayo de 1238 entra en Granada y se instala en ella, comenzando a construir la Alcazaba de la Alhambra.

Ibn Hud es asesinado en Almería y al-Ahmar partió hacia la ciudad que sitió y tomó en mayo/junio de 1238.

Este mismo año, 1238, se le entregó Málaga, llegando así la máxima extensión del Reino Nazarí. A partir de este momento Ibn al-Ahmar se dedicó a consolidar y fortalecer un reino que perduraría 250 años, aunque en ningún momento dejó de reconocer al califa de Bagdad al-Rasid, dando a entender que actuaba para restaurar el poder almohade.

En marzo de 1246, tras un largo asedio de las tropas de Fernando III, Ibn al-Ahmar, entrega Jaén ante la imposibilidad de vencer al ejército cristiano. Es en este momento cuando Muhammad I se convierte en vasallo del Reino de Castilla.

De este vasallaje, aun suponiendo la perdida de Jaén, Ibn al-Ahmar, obtuvo beneficios, evitaba todo intento de conquista proveniente de la Península, pues los Reinos de Aragón y Castilla tenían acuerdos para no agredir territorios vasallos de alguno de ellos.

La configuración definitiva del territorio abarcaba desde Tarifa, por el Oeste, hasta el límite de Murcia en el Este, con una anchura aproximada de cien kilómetros en línea recta desde la costa mediterránea.

Se entra en un largo periodo de paz en el que los fondos reservados para campañas militares contra los cristianos, se dedican a construcciones y engrandecer la ciudad, al que llegaban gran cantidad de personas provenientes de territorios conquistados por los cristianos.

La época de paz termina alrededor de 1264, cuando Alfonso X, hijo de Fernando III, conquista los últimos enclaves del Islam, Cádiz, Jerez, quedando solamente el Reino de Granada por incorporar al de Castilla-León.

Muhammad I, decide solicitar ayuda al Norte de África, decisión que posteriormente le crearía problemas internos.

Logró recuperar, Muhammad I, algunos de los enclaves tomados por los castellanos, Jerez, Utrera, Arcos, Rota, entre otros, pero estos serian nuevamente reconquistados por Alfonso X y definitivamente incorporados a Castilla-León.

Pero, como decíamos, la petición de ayuda por parte de al-Ahmar al Norte de África, le acarrearía problemas posteriores.

Los Banu Asquilula, poderosa familia que estaba emparentada con el emir, algunos de sus miembros habían sido nombrados Gobernadores de Málaga y Guadix y otros Jefes del Ejército.

Esta familia vio amenazada su posición al llegar las tropas Meriníes norteafricanas para hacer la guerra contra los cristianos, por lo que se rebelaron en Málaga y Guadix solicitando ayuda a Alfonso X, quien envió a Nuño González, comenzó así una guerra civil en las que los castellanos intervinieron en ambos bandos.

En 1267, Muhammad I, volvió a utilizar la diplomacia y consiguió un acuerdo con Alfonso X para recuperar Málaga, al-Ahmar renunciaba a sus pretensiones sobre Jerez y Murcia a la vez que pagaría 250.000 maravedíes anuales, a cambio Alfonso X retiraría su apoyo a los Asquilula.

Pero Alfonso X no cumplió con su parte del trato y Muhammad I decidió entonces apoyar a un grupo de castellanos, encabezados por Nuño González de Lara que se habían sublevado contra Alfonso X. Con ayuda de este grupo de Ricos Hombres castellanos, en 1272 el hijo del sultán asedia y toma Antequera.

Muhammad I no vería finalizada la revuelta de los Asquilula, después de la oración de la tarde del viernes 29 de yumada de 671, 20 de enero de 1273, muere como consecuencia de una caída de su caballo en Granada, tenía 77 años y le sucedió su hijo.

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