Agricultura

En la explotación del suelo, los árabes aprovecharon todo lo que los romanos ya habían hecho y escrito, perfeccionándolo y añadiéndole experiencias propias. El resultado fue una esplendida agricultura que, sobre todo en las técnicas de explotación del agua y su uso en regadío, alcanzó una gran altura. Todavía hoy se siguen utilizando sistemas puestos en uso por ellos.

Las labores del campo se desarrollaban de acuerdo con un calendario popular, además de dar normas sobre cultivos y especificar épocas para realizar faenas concretas, contienen noticias de todo tipo, meteorología, veterinaria o mención de fiestas.

Además de las prácticas que los árabes conocían por costumbre, existía una literatura agrícola importante, con base greco-romana y nabatea. Los tratados de agricultura eran bastante completos, incluyendo estudios sobre la tierra y sus tipos, la manera de prepararla para la siembra, abonado y labores relacionadas para hacer injertos, podas, eliminar plagas y todo lo relacionado con su cuidado, recolección de cosechas, su almacenamiento en buenas condiciones.

El reino nazarí contaba con una gran riqueza de suelo y un clima propicio para la agricultura, como relata Ibn al-Jatib en una descripción de la capital:

“Por doquiera se enlazan las parras con los árboles cargados de frutas. Las huertas producen tantos cereales y tantas hortalizas, que sólo un príncipe pudiera satisfacer sus precios con ricos tesoros…Este campo, cubierto incesantemente de frutos, da al cultivo un carácter de perpetuidad…Las aguas corren en opuestas direcciones…para impulso de los molinos…La feracidad de la tierra facilita los trabajos y da impulso a las labores…Es tal la anchura de la vega que hay tierra de abundante esquilmo, y sobra mucha para pastos, realengos, abrevaderos, granjas y ejidos”.

Los principales cultivos lo representaban los cereales, el trigo, la cebada o el mijo, aunque al depender estos de la cantidad de lluvia de la temporada, en ocasiones había que traerlos de fuera, de Castilla o Marruecos.

Al ir aumentando la población de Granada conforme las tropas cristianas iban reconquistando territorios, se incremento el consumo de trigo, con lo que hubo que aumentar su importación e incluso buscar cereales que lo sustituyeran.

Otro cultivo bastante extendido era la vid. Las uvas se utilizaban tanto para consumo como fruta, para fabricar vino y producir pasas, que alcanzaron gran fama incluso en el exterior del reino.

Existían también gran cantidad de árboles frutales, nogales, manzanos, granados, naranjos, limoneros, perales, membrillos y cerezos. Los olivos no estaban tan extendidos como ahora, ni tampoco en épocas anteriores a la dominación musulmana, la mayoría se encontraban en Loja y Pechina, ni siquiera en los textos dedicados a la agricultura se hace referencia al método de extracción de aceite de las aceitunas.