Sanidad

La base de los conocimientos de la ciencia en al-Andalus, provenía principalmente de Grecia, Persia y la India, a partir de estos conocimientos y ampliados con los propios, nació una ciencia médica andalusí que con el paso del tiempo se convirtió en referente para toda Europa.

Tan sólo hubo una rama en la que no se avanzó demasiado, la anatomía, posiblemente debido a que la religión les impedía realizar estudios con cadáveres. Aún así utilizaron una raza de monos similares al hombre, con los que iban deduciendo datos anatómicos.

El remedio para curar las enfermedades era principalmente la farmacología y en segundo lugar la cirugía. Para la fabricación de medicamentos utilizaban productos de origen vegetal y animal, aunque estos últimos en menor grado, quizás por la tradición árabe de ser buenos conocedores de las plantas. Estos medicamentos los administraban en forma de pastillas, ungüentos, cataplasmas, supositorios… llegando incluso a utilizar pastas dentrificas y depilatorias.

En la cirugía se realizaron todo tipo de operaciones, extirpaciones de amigdalas, traqueotomías, fístulas, cataratas, incluso cesáreas. Los anestésicos utilizados eran el opio, el beleño, la mandrágora y el hachis. Como elemento de sutura utilizaban crines de caballo y cabezas de hormiga, que consistía en colocar la boca de un tipo de hormiga en la incisión y cortarle la cabeza, con lo que se producía un reflejo que contraía la mandíbula de la hormiga.

La literatura médica fue muy rica, existiendo recetarios y tratados en los que se recogían la forma de preparar medicamentos para cada tipo de enfermedad, en otros se detallaban todo tipo de productos de origen vegetal, animal o mineral especificando todas sus características y sus posibles aplicaciones médicas.

En Granada destacaron médicos como Ibn al-Jatib, Ibn Játima, Muhammad al-Saquri o Muhammad al-Safra.

Ibn al-Jatib e Ibn Játima consiguieron que la epidemia de peste negra que se expandió por todo el mundo en el siglo XIV y que causó gran número de victimas en la España cristiana, en Granada no tuviera mucha repercusión. Las medidas que tomaron fue fumigar las casas de los afectados, aislar a los enfermos, desinfectar todos sus utensilios y ropas y seguir una dieta en la que no estaba ni la carne ni el salazón.

Al-Safra fue médico ambulante y militar de origen levantino, que residía e Guadix y que destacó por ser el autor del segundo tratado de cirugía médica árabe. Esta obra relata con gran detalle todo tipo de operaciones llegando incluso a hacer recomendaciones sobre la forma de realizar cortes para que posteriormente no se notara la cicatriz.

En Granada fue el primer lugar de al-Andalus donde se estableció un Maristan (hospital) que funcionaba prácticamente como lo conocemos actualmente, era lugar de asilo de los enfermos y de aprendizaje de los nuevos médicos.