Ejército

El ingreso en el ejército se realizaba a través de lo que se podrían denominar oficinas de reclutamiento, que se encargaban además de todos los aspectos relacionados con éste. Por lo cual se puede hablar de un ejército profesional. Se pueden distinguir tres grupos: musulmanes, beréberes y renegados cristianos.

Los beréberes solían ser mercenarios provenientes del norte de África, apreciados por su valor y dureza en el campo de batalla. Principalmente se encargaban de la vigilancia de fronteras y como fuerza de primera intervención. Su prestigio llegó a tal extremo que incluso los reyes cristianos deseaban tenerlos entre sus tropas. De entre todos destacó un grupo conocido como los Gomeres, nombre que aún hoy permanece en nuestras ciudades, pues es fácil encontrar calles con esta denominación.

Los renegados cristianos eran cautivos que habían sido apresados siendo niños y convertidos al Islam y posteriormente instruidos en las armas. Su destino era principalmente formar la guardia personal del sultán y su familia. Apreciados por su fidelidad que quedó demostrada en numerosas ocasiones a lo largo de la historia.

Además, y en tiempos de grandes campañas militares, se unían grupos de voluntarios dispuestos a luchar por su fe.

Todos estos formaban un ejército que se encontraba al mando del sultán, aunque a veces delegaba en príncipes de la casa real o el visir, de aproximadamente 10.000 jinetes y 50.000 infantes.