Habus ben Maksan (1025 - 1038)

 

Su reinado fue un periodo de paz en el que se produjo el nacimiento de Granada como ciudad y como reino. Tuvieron un gran impulso las artes y las letras, existió un prospero comercio de los judíos y se introdujeron cultivos provenientes de Oriente.

 

Habus ibn Maksan, se preocupó bastante de aparecer ante sus súbditos como un rey ejemplar, para ello delegó en los cadíes la administración de justicia, se mostraba como un buen musulmán, no cometiendo acciones en contra del Islam, y por último y lo más importante, no cargó en exceso con impuestos a los habitantes del reino.

 

Tuvo a los Sinhaya de su parte, dividió el reino en circunscripciones militares, poniendo al frente de cada una a un zirí. Éste era señor de su territorio y tenia plenos poderes otorgados por el rey, a cambio reclutaban un número de soldados proporcional al tamaño del territorio, así llegó a poseer uno de los mejores ejércitos de al-Andalus.

 

Comenzó igualmente la construcción de la ciudad en la que se podían distinguir tres barrios, uno junto a la Alcazaba Cadima, en lo que hoy es en Cerro de San Miguel, otro en la actual zona de la Parroquia de San José, en el que existía una mezquita y un zoco con toda clase de mercancías. Y el tercero en donde se encontraba la mezquita conocida como el Teibin, actualmente la calle San Juan de los Reyes.

 

Posteriormente se expandió hacía el río Darro, naciendo otro barrio llamado Haxariz (lugar de recreo), se extendió río abajo. Ya en el exterior edificaron una almunia a la que llamaron al-Ramla (la Rambla), en donde se realizaban, entre otros, ejercicios ecuestres públicos por los Caballeros.

 

Pero con el tiempo y con la necesidad de nombrar heredero, nacen las intrigas y las luchas en el seno de la corte zirí.

 

Al hijo mayor de Habus, Badis ibn Habus, le correspondía el trono, pero éste era todo lo contrario a su padre, tenía una personalidad que no se dejaba influenciar por visires o cadíes, con un temperamento fuerte y orgulloso. Esto preocupaba a un sector de la corte, que temían que una vez que heredara el trono cambiaría radicalmente el trato que recibían del soberano. Por esto decidieron promover como heredero a un sobrino del rey, Yaddayr.

 

Yaddayr había alcanzado un puesto respetable dentro del Estado, siéndole encomendadas importantes misiones por el propio rey.

 

Badis se fue acercando a los más influyentes de la corte, prometiéndole favores a cambio de que le apoyaran como sucesor. Cosa que finalmente sucedió, el rey ya viejo le nombró como príncipe heredero.

 

Yaddayr quedó resentido y a partir de ese momento nació una fuerte competencia entre ambos.

 

A partir de esta época empieza a cobrar gran relevancia en el Estado el judío Samuel ibn Nagrella. Nació en Córdoba (993) pero en 1013 emigra a Málaga como consecuencia de las revueltas ocasionadas el tomar los beréberes la ciudad. Allí se dedica al comercio, hasta que gracias a sus conocimientos y al destino entró al servicio del visir de Málaga, al que acompañó a Granada, convirtiéndose en Katia y consejero del rey Habus en 1030.

 

Se trataba de un hombre culto e ilustrad, conocía a la perfección el hebreo y arameo, así como otros idiomas. Estudio los libros sagrados de las tres religiones presentes en al-Andalus, el Corán, la Biblia y el Talmud, era jurista, lingüista, poeta y escritor.