Los Almohades

Al igual que los almorávides, los almohades, están formados por tribus bereberes a los que une una doctrina religiosa reformadora. El movimiento almohade fue fundado por Ibn Tumart.

A diferencia de los almorávides, defendían la unicidad de Dios, origen de su nombre, al-muwahhidun (los unitarios), estaban en contra de la excesiva observancia que hacían los almorávides de la ley Islámica, dejando de lado los aspectos espirituales de la religión.

Este imperio tiene su centro en Marrakech, desde donde uno de los discípulos de su fundador, ‘Abd al-Mu’min es el primer califa de esta “dinastía”.

Llegaron a España en 1147 ocupando Sevilla, al año siguiente recuperan Córdoba, que había sido reconquistada en 1146 por Alfonso VII aprovechando la debilidad y caída del imperio almorávide, en 1153 y 1154 entran en Málaga y Granada respectivamente y en 1157 logran reconquistar Almería, que al igual que Córdoba había sido tomada en 1146 por Alfonso VII. En 1172 conquistaran Valencia.

Fue un régimen que se basó en la dictadura militar, por lo que no contó con el beneplácito del pueblo.

Tras recuperar gran parte de los territorios perdidos durante la crisis almorávide, aunque el imperio almohade no llego hasta los límites del anterior, a finales del siglo XII está dedicado al completo a la lucha contra la amenaza cristiana.

La gran derrota de los musulmanes en la Batalla de las Navas de Tolosa (16 de julio de 1212) provocada por la indecisión del califa, luchas internas y poca organización del ejército, supuso un gras revés para el imperio almohade.

La falta de autoridad del sultán así como la expansión de poderosas tribus árabes y bereberes que poblaban el Magreb, sumergieron al imperio almohade en una gran crisis que le llevaría a la desintegración del imperio. A su vez las grandes ciudades, debido a la debilidad del poder de Marrakech, se van haciendo cada vez más autónomas.

En Murcia, 1228, surge una gran revuelta antialmohade que se extiende rápidamente por todo al-Andalus. Al final el poder solo subsiste en Marrakech.

Como siempre ocurría en tiempos de crisis, se produce un gran avance cristiano, Cáceres pasó a manos leonesas en 1227, Mallorca 1229-1233, Valencia 1238, Córdoba 1236, Jaén 1246 y Sevilla 1248. Toda la población musulmana de estas ciudades, conforme iban cayendo en manos cristianas, se veía obligada a emigrar, en la mayoría de los casos a Granada.

Como se ha dicho anteriormente, este avance fue debido a la debilidad y desaparición del imperio almohade, pero hubo otro factor que influyó a que se realizara con tanta rapidez, la unión de los reyes de Castilla (Fernando III) y Aragón (Jaime I).