Los Almorávides

A partir del último decenio del siglo XI, al-Andalus pasa a formar parte de un gran imperio que abarca desde el sur del Sáhara occidental al Valle del Ebro y de las costas del Atlántico al Magreb central.

En 1115 se incluyen las islas Baleares que fueron ocupadas por la flota almorávide. Tras la ocupación de la península, que finalizó con la recuperación de Valencia en 1102, los almorávides reestablecieron la plena soberanía musulmana que había quedado en tela de juicio por la dominación del Cid.

En los comienzos el régimen se apoya en guarniciones guerreras de tribus saharianas, a cuyos jefes confía el gobierno de algunas de las más importantes ciudades, posteriormente se hacen venir a tribus bereberes del norte del Zagreb. Este ejército beréber que los almorávides instalaron en al-Andalus fue el que se encargó de una yihad contra los cristianos.

La cabeza de este imperio se encuentra en Marrakech y está representada en Yusuf ben Tashfin hasta 1106, año en que muere y le sucede su hijo hasta 1143.

Una nueva ideología, que comenzó siendo una reforma moral y religiosa contra la rigidez tradicionalista almorávide, apareció, se trataba de los almohades. Éstos se ocuparon de presentar al anterior régimen como oscurantista, corría el año 1147.