Muhammad VIII (1417 - 1419 / 820 - 822)

El mismo día de la muerte de su padre Yusuf III, el 9 de noviembre de 1417, Muhammad ben Yusuf (III) ben Yusuf (II) ben Yusuf (V) se convertía en sultán con el laqab al-Mutamassik bi-Llah, aunque en su segundo periodo adoptaría otro distinto.

Cuando accedió al trono tan sólo tenía ocho años de edad, parece ser que este es el origen del que se le conociera como “el pequeño”.  Por supuesto con esa edad no ejerció el gobierno, siendo Ali al-Amin en quien recayó todo el poder puesto que ya había sido primer ministro de Yusuf III y es quien proclamó al nuevo sultán.

A partir de este momento se generan divisiones, intrigas y luchas internas que durarían hasta el fin del reino. Todas estas estuvieron protagonizadas, ya fuera directamente o instigadas, por los Banu l-Sarray, los Abencerrajes.

Con Castilla mantuvo el tratado de paz firmado por su padre y con Aragón mantuvo buenas relaciones.

Cuando llevaba poco más de un año de reinado tutelado por Ali al-Amin, se produce una conspiración que lo derroca.

Los Abencerrajes hartos del poder que ejercía el visir, encabezados por dos de ellos que eran jefes militares de Guadix e Illora, liberan del castillo de Salobreña al tío de Muhammad VIII, Muhammad ben Nasr y lo proclaman sultán pasando a ser Muhammad IX al-Aysar (el Zurdo).

En su entrada a la ciudad la población se opuso y lo evitó. Para conseguir elevarlo al trono, sus partidarios consiguieron que los muftíes emitiera una fatwa declarando la ilegitimidad del sultán debido a su corta edad, aunque había antecedentes de sultanes menores de edad, fueron presionados y emitieron la fatwa en favor de Muhammad ben Nasr, de esta forma pudo ser reemplazar en el trono a Muhammad VIII.

El visir, tras obtener garantías sobre su seguridad, entregó la Alhambra al recién proclamado Muhammad IX, aunque la esposa de este Zahr al-Riyad, ordenó la ejecución del visir. Muhammad VIII fue encarcelado en marzo de 1419 tras dieciséis meses de reinado.

Comienza así una etapa en la que los derrocamientos, asesinatos, encarcelamientos de sultanes e inestabilidad política que se apoderó del reino entrando en una permanente crisis de gobierno.

 

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